On/off

// Enero 23rd, 2010 // personal

La otra mañana al despertar encontré sobre mi almohada una chincheta boca arriba. Lo primero que pensé es que alguien quería gastarme una broma de mal gusto y regalarme un “original” despertar. Seguidamente caí en la cuenta de la verticalidad de mis posters y de lo mal colocadas que tengo las chinchetas (duermo con la cabeza pegada a la pared). Todo esto me hizo pensar en lo vulnerable que soy, en cualquier momento puedo “pinchar”, tropezar, dañar, caer, apagar.

Constantemente apagamos y encendemos objetos para nuestro propio bienestar. Hacemos lo mismo con las personas: “Me gustas cuando callas porque estás como apagado”. Reiniciamos, encendemos y apagamos según nuestro capricho, nuestra orientación anímica o nuestra tendencia más psícótica. Sentimientos de ida y vuelta, relaciones opacas, sexo portátil y albondigas metálicas. Mientras estoy enchufado al sueño no temo la chincheta que amenaza mi vigilia.

Ramón Román

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